Curiosos
Reina-Valera 1960
Juan 3:1-8
1. Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
2. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
3. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
4. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5. Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Muchos aparecen como Nicodemo, escondidos en la noche para que no los vean tener un encuentro con lo que habla la Verdad, también llamado Cristo en la Biblia.
Ellos salen por la noche, porque temen al hombre y al sistema que sirven.
Aunque sin admitirlo saben de que está hablando Jesús, no quieren admitir que la carne de nada aprovecha, que los rituales y obligaciones impuestos por hombre son carne, que los años de engañoso servicio a un templo inerte de ladrillo no le cambia la vida a nadie.
Esperan la manifestación de aquello que ellos mismos quieren atrapar, de aquello que no dejan fluir. Quieren manifestar el espíritu, encerrándolo y condicionándolo a su cronograma de servicio dominical.
Salen de noche, para que no los vean porque temen... ¡Sí!, temen que los vean con los que se fueron, con los que dejaron el templo, con los "rebeldes", según ellos. No entendieron (ni pueden entender porque les está velado u oculto por la gran capa de autoengaño que hay en sus corazones) que los que salieron fueron los que estaban con su oído atento a Dios, los cuales escucharon el clamor del Padre que decía: "Salid de ella, Pueblo mío" (Apocalipsis 18:4).
Somos de los que salieron de Babilonia, de los que no nos inclinamos a la estatua de hombre (humanismo), somos de los que no buscamos llegar a Dios con intentos humanistas, con nuestras propias fuerzas, ideas e intenciones que no son más que peldaños de esas torres de Babel.
Pero estos, por lo contrario temen al hombre, temen perder su falso status, y sus amistades religiosas.
Ellos buscan escuchar, como lo buscó Nicodemo, como lo buscó el joven rico, pero no basta con buscar escuchar sino con encontrarte con la Verdad y abrazarla, la cual te hará realmente libre desde la médula de tanta tanta atadura, doctrinas, rituales e inventos de hombre.
Y terminarás comprendiendo que si bien Dios estuvo contigo, como lo estuvo con Daniel y sus amigos, Cristo te llama a salir del cautiverio a la gloriosa libertad de los hijos.
Entiende, quien se encuentra realmente con Cristo no teme a la pérdida y al despojo, no teme a la cruz, porque entiende que todo esto es ganancia para el Reino, para ganar a Cristo y resucitar como Iglesia en Gloria.
Reina-Valera 1960
Filipenses 3:7-8
7. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,