Cuando dejas de luchar con tus fuerzas

Te haz preguntado porque la respuesta aparece cuando se terminan los caminos alternativos.
Al final de la lucha, cuando dices no puedo con esto, cuando se acaba la fuerza, cuando ya no hay otros caminos, cuando dejas de batallar con tus fuerzas y de buscar opciones, cuando reconoces que no es con tu brazo.
¡Ahí, justo ahí se presenta Jehová, Dios de los Ejércitos!
Por tanto gloriate en tu debilidad, cuando estés atribulado, cuando aún no estés entiendiendo, cuando no veas caminos, cuando la carne deje de ser tu punto de apoyo, es allí cuando se presenta ÚNICO CAMINO: CRISTO.

2ª Corintios 12:9-10
9. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
10. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Nuestra fuerza en Cristo, reside en nuestra debilidad.

Pero el hombre siempre tiene por costumbre buscar opciones, caminos alternativos para no morir a su carne y a las cosas de este mundo.

Es allí donde se presenta el sistema, como una ramera que te ofrece alternativas, buenas ideas e intenciones, favores, alianzas y negociados, porque ten por seguro nada de lo que te el sistema será gratis, nada te será dado de gracia...
Todo camino alternativo tiene letra chica, terminarás atado, ligado a sus condiciones, a sus declaraciones, a sus diagnósticos y pronósticos que sólo te llevan a pecado y muerte.

Por eso, en la debilidad, en la prueba los corazones eligen, siendo pesados toman sus decisiones.
Porque en cada decisión están sus prioridades.
En cada decisión se expone a quien le crees.

Entiende, la debilidad no es un obstáculo, es un punto de inicio para encontrarte con el camino de la gracia.
La debilidad, te permite entender que eres un vaso de barro, pero que contiene un tesoro que administrar: el Espíritu de Cristo.
La debilidad es la oportunidad para que Cristo, la gracia de Dios se manifieste, se muestre plenamente en una vida. Debemos gloriarnos en nuestras debilidades, reconociendo que es en la fragilidad donde el poder de Cristo se perfecciona. (2 Corintios 12:9-10).
Debilidad, no es permiso para seguir pecando.
La gracia es la fuerza para vencer al pecado porque la fortaleza del Señor está en mí.
Y eso es pura gracia!!!

En la debilidad, es cuando decidimos morir a la carne, porque de nada aprovecha.
Entiende si Cristo no vive en nosotros, no superaremos la prueba.
 
Pero la buena noticia es que, si compartimos la debilidad, también compartiremos de su poder.
Su debilidad, manifestada en su crucifixión, no fue una señal de derrota, sino el camino hacia la victoria final definitiva sobre la muerte y el pecado. 
Su resurrección es la prueba irrefutable de este poder divino que reside en nosotros: el poder de vencer toda prueba, porque la VICTORIA FUE GANADA.
 
Por lo tanto, no temamos a  nuestras debilidades. Reconozcamos nuestra fragilidad, pero también abracemos la promesa de que la gracia de Dios que se perfecciona en ella, para crecimiento, madurez y vida.
Busquemos la fortaleza que proviene de nuestra unión con Cristo, y dejemos que su poder fluya a través de nosotros, transformando nuestras debilidades en fortaleza de Espíritu.

Biblia La Palabra
2ª Corintios 13:4-5
4. Porque es cierto que se dejó crucificar manifestando así su debilidad, pero ahora vive en virtud de la fuerza de Dios. Igualmente nosotros, que compartimos su debilidad, compartiremos también su poderosa vitalidad divina si hemos de enfrentarnos con vosotros.
5. Vosotros sois los que tenéis que poneros a prueba y someteros a examen, a ver si os mantenéis en la fe. Y si reconocéis que Cristo no vive en vosotros, será tanto como no superar la prueba.

Entiende lo que Cristo logró en la Cruz: la victoria sobre absolutamente todo.
Posicionate en esa victoria, que hubo uno que ya pagó.
Cree, porque por cuánto eres débil, eres fuerte en Cristo Jesús.


Reina-Valera 1960
Salmos 89:8
 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, 
 ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, 
 Y tu fidelidad te rodea.


Reina-Valera 1960
2ª Corintios 4:17-18
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.


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