Quien no muere a la carne inevitablemente siempre vuelve a sus propios caminos

Quien no muere a la carne inevitablemente siempre vuelve a los mismos lugares, a su mismo ecosistema, por sus mismos caminos.
Quien no muere a la carne, vuelve a comer su vómito.
Vuelve a lo mismo, porque busca lo mismo: llenar el vientre del YO.
Por eso vuelve a lo mismo, busca su propia complacencia.
No hay cambios sostenibles en el tiempo, por tanto siguen sin dar frutos que muestren su conversión.
Cambia lo externo, la apariencia, doma su carne, la educa, la viste de modales o de interés pero su corazón está lejos, porque siguen buscando apacentarse a sí mismos persistiendo encubiertamente en sus búsquedas personales.
Algunos buscan su milagro
Otros su sanidad
Otros su bendición 
Porque no por nada Pablo dijo en Filipenses 2:21: "Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús."
Pero: ¿Cuántos buscan mostrar al hijo de Dios en la Tierra?
¿Cuántos está dispuestos a traer la imagen del celestial?
¿Cuántos están dispuestos a perder para ganar el Reino?
¿Cuántos están dispuestos a tomar su cruz y  morir?
¿Cuántos están dispuestos a dejar sus caminos?
¿Cuántos lo anhelan, si en su corazón sólo buscan cambiar su suerte?
¿Cuántos?
¿Cuántos están dispuestos a pasar por la puerta estrecha?







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