Deje de tener un dios de bolsillo
Porque su amor y devoción tiene que ver con sus pedidos, búsquedas, necesidades personales y estados de ánimo.
Tienen un dios pequeño, de mesita de luz, como estampita de bolsillo, un dios personal a quien buscan en su egoísmo, cuando necesitan algo.
Son gente que no ha muerto y que no quiere hacerlo, porque no quieren rendir su vida al Dios vivo y omnipotente.
Su dios es el dios que se adapta a su vientre, a su yo, a su carnalidad, a sus pedidos y necesidad de cada día.
¿De verdad crees que conoces a Dios?
Escudriña tu vida.
No será que tu "amor" y "devoción" son un catálogo de caprichos, necesidades y estados de ánimo.
No será que tu dios es un ídolo de bolsillo, un amuleto para tus deseos egoístas.
No será que tu dios es una marioneta de tus deseos carnales, un sirviente de tu vientre.
No quieres cambiar, porque no quieres renunciar a tus maldades, a tu justicia propia y a tu comodidad.
Eres desobediente, engreído, vanaglorioso, altivo, un esclavo de tus ambiciones. Anhelas bendiciones sin humildad, mansedumbre y obediencia.
No entiendes que en el Reino se pierde para ganar.
No será que tu mirada está fija en la tierra, y si las cosas no salen como quieres, tu máscara de justicia se desmorona y cambia tu semblante.
¿No será que tu "supuesta" vida espiritual es situacional, almatica y caída?
¡Te crees justo, merecedor de todo! ¡Eres amante de ti mismo!
¿No te das cuenta de que tu "justicia" es basura delante de Dios? ¿Que ese viejo hombre, corrompido por tus pasiones, debe morir? ¿Que la sabiduría mundana es una farsa, una parodia de la verdadera sabiduría que viene de lo alto?
Deja de engañarte.
Abandona tu creencia en tu dios de bolsillo, que no es sólo un reflejo de tu propia miseria.
Deja de ser opositor. Deja de servirte y apacentarte a ti mismo.
Conoce al verdadero DIOS, HAZTE UNO CON LA VERDAD, CONOCE AL VERDADERO DIOS VIVO.
Reina-Valera 1960
Santiago 3:13-18
13. ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.
14. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;
15. porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.
16. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
17. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
18. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.