Los que ponen el Reino en primer lugar
Bienaventurados, los que levantan la bandera del Reino
Bienaventurados, los que están dispuestos a morir a su viejo hombre
Los que están dispuestos a ser perseguidos y rechazados
Los que dejan el pasado
Los que dejan las excusas y sus asuntos
Los que se mueven y se esfuerzan por entrar por la puerta estrecha
Los que pierden amistades
Los que sufren despojo
Los que se levantan
Los que venden lo que atesoran en su corazón con tal de ganar el Reino
Los que destrozaron sus altares a dioses falsos
Los que dejan los afanes
Los que dejan los placeres y deleites
Los que no confían en el hombre
Los que dejan las ataduras al hombre
Los que rompen con el temor al hombre
Los que le creen a Dios
Los que lo ponen como su sanador y su proveedor
Los que no se mueven por sus conveniencias
Los que entienden que Él es la cabeza y que hay un cuerpo
Los que no les importa el que dirán otros
Los que son verdaderos
Los que ayunan al sistema
Los que se consagran
Los que están dispuestos a ser purificados
Los que escucharon el clamor del Padre de salir de Babilonia (Sistema)
¡Los que ya no viven para ellos mismos!
¡Bienaventurados los que ponen a Dios primero!
Esos serán llamados siervos del Altísimo, porque ya no hacen su voluntad sino que viven para su Señor.