La Mente de Cristo
Cambiar la mente
Efesios 4:22-24
"En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad."
No podemos cambiar la mente, si antes no morimos a YO.
No podemos cambiar nuestras acciones y andar en el Reino, si no muero.
El "Yo" debe morir.
Entendamos, la mentalidad de cada persona fue producto de la construcción que hizo de su vida.
Cada mentalidad tiene formas, caminos, comportamientos, sentirse, inclinaciones o maneras de pensar que ha construido e incorporado a lo largo de su vida.
Entienda si usted vivió toda la vida en el sistema del este mundo, entonces tiene una mentalidad de sistema, una mente de esclavitud.
Simple.
No basta, con participar de reuniones o hablar de Reino.
Es necesario, MORIR.
Sólo muriendo podemos vivir a través de lo que nos enseña, instruye y establece el Espíritu de Dios.
Morir, es tomar la decisión de que nos ciña otro, y eso sucede a través del arrepentimiento genuino que no es más que la muerte y sepultura a Adán, el viejo hombre y su naturaleza caída.
Sólo muriendo al Yo y a todo lo aprendido, puedo pararme en la MENTE DE CRISTO, porque ya no ando en mi mente, ya no ando por lo que dice mi cabeza sino que obedezco a la única cabeza de la Iglesia del Espíritu: Cristo.
En la mente de Cristo está escondida la voluntad de Dios Padre.
Nueva Traducción Viviente
1ª Corintios 2:12-16
Y nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios (no el espíritu del mundo), de manera que podemos conocer las cosas maravillosas que Dios nos ha regalado.
Les decimos estas cosas sin emplear palabras que provienen de la sabiduría humana. En cambio, hablamos con palabras que el Espíritu nos da, usamos las palabras del Espíritu para explicar las verdades espirituales.
Pero los que no son espirituales no pueden recibir esas verdades de parte del Espíritu de Dios. Todo les suena ridículo y no pueden entenderlo, porque sólo los que son espirituales pueden entender lo que el Espíritu quiere decir. Los que son espirituales pueden evaluar todas las cosas, pero ellos mismos no pueden ser evaluados por otros.
Pues, «¿Quién puede conocer los pensamientos del SEÑOR? ¿Quién sabe lo suficiente para enseñarle a él? Pero nosotros entendemos estas cosas porque tenemos la mente de Cristo.