Humanismo


Humanismo: Adorna, manosea, corrompe, aliviana, adúltera como mezclando la leche con agua, busca quitar el peso, busca que la flecha no de en el blanco ... es esa su función cambiar esencia por apariencia. Tornar al evangelio como algo light...
Busca llenar de estupor los ojos y los oídos, paralizando el caminar con lisiadez espiritual, y esto es para que teniendo ojos no veas y teniendo oídos no escuches, y teniendo piernas no camines y avances, así la espada del espíritu no penetre hasta lo más profundo de tu ser.
Te preguntarás por qué haz pasado años dentro de cuatro paredes, sin cambios reales, con promesas de una gloria que algún día verás... 
Te digo algo, el Reino está en medio nuestro!!!
El Reino es hoy!
Cristo es un espíritu que habita a los hijos, hoy!
Cuando nuestro Señor nos enseña a orar, no hay más fórmula que esta: Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad aquí en la Tierra (en nuestra vida por que de la tierra fuimos tomados) como en el cielo.
El Reino entra a mi vida y yo entro al Reino, haciendo la voluntad de nuestro Padre que está los cielos. 
¡No hay más! La consecuencia de decidir hacer la voluntad del Padre en la tierra, traerá otras decisiones que también las habló nuestro Señor... que despierte el hambre y sed de justicia, que seamos como niño, que no quieras ya mirar a atrás, que dejes todo, que pierdas y que mueras...y que escojas una vida en Justicia, Paz y Gozo y esto es a causa del Reino. CAMBIOS REALES!!!
Debemos entender que los cielos es el ámbito de gobierno del Padre, no hablamos de los cielos naturales. Dejemos de ver la Padre como un anciano de barba lejano a nosotros.
El Padre está en Cristo, y Cristo en el Padre, y nosotros en ellos, permite que cielos y la tierra nos hagamos uno en Él.

Reina-Valera 1960
Juan 17:20-26
20. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
21. para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
22. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
23. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
24. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.
25. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.
26. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos

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