En la mente de Cristo está escondida la voluntad de Dios.

En la mente de Cristo está escondida la voluntad de Dios.
Las Escrituras afirman: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios 2:9). Dios revela estas cosas a sus hijos por medio de Su Espíritu. "Porque el Espíritu escudriña todas las cosas, aun lo profundo de Dios" (1 Corintios 2:10). Solo el Espíritu de Dios puede revelar los pensamientos de Dios, pues "nadie conoce las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios" (1 Corintios 2:11). Por lo tanto, es vital sumergirnos en el río del Espíritu, dejando atrás lo terrenal y caído.
 
Un hijo nacido de nuevo, quien ha recibido el Espíritu de Dios (no el espíritu del mundo), comprende que puede conocer y tomar posesión de todo lo que Dios le ha dado por herencia a través del sacrificio de Jesucristo. Como dice la escritura: "¿Quién conoció la mente del Señor? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo" (1 Corintios 2:16).
 
La mente de Cristo es un ámbito accesible solo a quienes han pasado por la cruz, una inmersión reservada para quienes nacen de nuevo, dejando atrás su vieja vida. Ya no viven bajo su propia mente, ni hacen su propia voluntad; viven para Dios y buscan hacer Su voluntad. Quien no está conectado a la fuente, Cristo, no es miembro del cuerpo espiritual, sino de un cuerpo terrenal, como cualquier organización religiosa. En el cuerpo glorioso de la Iglesia, la esposa del Espíritu, no puede haber una cabeza que dice una cosa y una mano que hace otra. Debe haber un cambio de mente, a través del arrepentimiento y la muerte al viejo hombre (Adán), para conectarse a la fuente y a Sus pensamientos celestiales.
 
"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isaías 55:6-9).
 
La mente de Cristo es el ámbito donde están impresas la voluntad y los mandamientos de Dios, lo celestial, lo divino. 

En una visión, se mostró un río de agua viva, cuyo cauce fluía en una sola dirección: la de Dios. Un cuerpo humano, con una cabeza llena de luz, era la fuente de este río que descendía por todo el cuerpo, dividiéndose en cuatro brazos hacia las extremidades, sanando el obrar (manos) y el andar (pies) del hombre. 






Quien quiera hacer la voluntad de Dios debe sumergirse en este río, y para hacerlo debe estar bajo la mente de Cristo, no hay otra forma.
Quieres tener la mente de Cristo: Pues debes morir a tu carne.

 
"Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!" (Apocalipsis 19:6).
 
"Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero" (Apocalipsis 22:1).

Entradas populares