Ellos amaron más la tinieblas que la luz

El evangelio no va ajustarse a tu persona, ni a tu carne, esto es: ni a tu tiempo, ni a tus malicias, ni a tus rebeldías, controversias, argumentos, oposiciones, ni a tus divages, ni a tus dudas, ni a tu inconstancia, ni a tu falta de compromiso, ni a tus gustos, placeres o deleites.
El evangelio es Vida para el que lo recibe en obediencia, humildad y mansedumbre, y lo abraza.
¿Que te hace pensar que el evangelio debe ajustarte a tu persona? 
¿No será que tu vida debe ser transformada por la luz del evangelio, para que tus hechos se correspondan con el mensaje que pregonas?
El evangelio, es una buena noticia que trae luz y entendimiento a aquellos dispuestos a comer el mensaje, a nutrirse de la palabra para hacerse vida: en hechos!!!
El evangelio, es la luz que todo lo alumbra para que quien la reciba, decida: morir a su viejo hombre, dejar sus caminos, cambiando, siendo transformado desde la simiente, naciendo de nuevo para convertirse en una nueva criatura.
Como hijos del Espíritu, nacidos de la matriz libre, pregonamos el único evangelio: El del Reino, predicamos a Cristo y a este resucitado, predicamos Cruz a la carne y resurrección en el Espíritu.
La carne no hereda el Reino de Dios.
Espíritu y Carne están en enemistad.
Por esta razón este mensaje no es abrazado por muchos, porque para entrar al Reino se requiere  muerte y cruz.
La Iglesia primitiva, aunque era perseguida, azotada, encarcelada físicamente, estaban dispuestos a morir por el mensaje del evangelio, porque ya estaban muertos a la carne. Eran gente de Reino, honraban el evangelio. No alteraban el mensaje, ni lo diluían en agua para agradar a algunos.
Hoy tenemos la libertad de escuchar este mensaje que cambia vidas, que marca un antes y un después en la historia del hombre, y no lo quieren abrazar, porque no lo tragan.
¿Sabés por qué?
Porque aman más la tinieblas que la luz, por qué escojen la carne, porque sus obras son malas.
Es simple: Aman las tinieblas y aman su carne.


"Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios".
Juan 3:19-21


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