Coces contra el aguijón
Es persistir en seguir viviendo una vieja vida, en el viejo hombre.
"Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Te estás haciendo daño a ti mismo, igual que si dieras coces contra el aguijón.
Entonces dije: ¿Quién eres, Señor? El Señor me contestó: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.
Y he aquí, te mando para que les abras los ojos de mi pueblo y no anden más en la oscuridad, sino en la luz; para que no sigan bajo el poder de Satanás, sino que sigan a Dios; y para que, creyendo en mí, reciban el perdón de los pecados y una herencia entre el pueblo santo de Dios."
Hechos 26:14, 15 y 18 DHH
En la antigüedad, un aguijón era puesto a los bueyes para que cuando quisieran volver atrás o correrse del camino, los pinchara, y mientras más persistian en ello, más daño se hacían así mismos.
¿Porque querer recibir un vino nuevo, sin romper el odre viejo?
¿Porqué persistir en lo muerto?
¿Porqué seguir obedeciendo a este sistema caído y a los preceptos humanistas con todas sus leyes que quieren limitar y hacerte creer sus diagnósticos y decretos?
Pero tal cual Pablo entendió, ese aguijón que lo abofeteaba cada tanto era su viejo hombre a donde él mismo sabía y le recordaba que no debía volver.
Y cómo no volver al viejo hombre?
Estando juntamente crucificado con Cristo, no espere magia, no espere un evento, ni que nadie lo haga por usted, atrévase DESPOJESE SEA ENCEGUECIDO A TODO, ABSOLUTAMENTE TODO LO QUE CONOCIA Y AHI, JUSTAMENTE AHI ENTENDERA LO QUE NOS FUE CONCEDIDO EN LA CRUZ: PERDÓN, REDENCIÓN, SANIDAD, LIBERTAD, PAZ, GOZO, JUSTICIA, FE Y VIDA, VIDA EN ABUNDANCIA CONFORME AL ESPÍRITU, CONFORME LO QUE HABLA EL UNICO SOBERANO: EL PADRE A TRAVÉS DEL CRISTO.