No sea más de lo mismo: El llamado a entrar al reposo

Cuando el Padre llama a un hijo a salir de la esclavitud del sistema, es para que entre a su descanso.
Esto sucedió con el pueblo de Israel.
Dios los llamó a salir de ese sistema, porque el clamor había subido hasta el Cielo. Ellos estaban esclavos del faraon, eran oprimidos de día y de noche con trabajo pesado, siendo ostigados física y mentalmente. 
Por esta causa, Dios manda a un libertador a sacarlos de Egipto.
Pero si bien, ellos salieron físicamente. En su corazón, estaba el amor y la atadura al sistema. Llevaban la levadura consigo mismos.
Eran esclavos en su corazón, no entendieron el plan de Dios. Que no era otra cosa que llevarlos a plenitud, a descanso, a dependencia pura y exclusivamente de Él para darle la tierra prometida por herencia.
Hoy sucede lo mismo, Cristo viene a tu vida y crees que asistiendo a un salón, arriba de una plataforma, o sentado en una banca uno o dos días a la semana cumples con Dios, te consagras y te apartas 2 hs a la semana, te sales del sistema para consagrarle ese día sagrado a Dios.
¿No es la misma hipocresía que hacían los fariseos en el tiempo de Jesús?
En el día de descanso no trabajaban, no podían hacer obra alguna, porque era día sagrado para dedicarselo a Dios.
Ahhhhh pero en la semana: todo cargado, pesado, haciendo hs extras para tener más, con tres trabajos porque nada te sacia, porque en tu vida diaria eres esclavo del sistema y del faraon: Satanás, que es el principe del sistema del mundo.
Dependientes del sistema cada día en la economía, en las noticias, en la medicina, en el trabajo, siendo uno más del montón: cargados, estresados, preocupados, afanados, buscando lo que come la polilla o el hollín, vanagloriosos, egocéntricos, egoístas, maliciosos, testarudos, orgullosos, avaros, codiciosos, con depresión, ataques de pánico, llenos de ansiedad, con psicólogos, algunos hasta mediados, y cuánto más.
Esto sucede porque no entendieron quien es Cristo.
Cristo vino para que seamos reconciliados y entremos al reposo del Padre.
Vino a sanar nuestra tierra (nuestra vida), de tanto abuso que hemos echo de ella a causa de estar subyugados e inclinados adorando a este sistema caído. 
El caso de la mujer jorobada, es una exacta  representación de que una persona considerada hija de Abraham, alguien que le servía a Dios estaba enferma de tanta carga sobre sus lomos y la religión nunca pudo ver eso. 
Esa mujer era parte del sistema de este mundo que no más que Babilonia (también representada por Egipto). Babilonia es una máquina de destrucción.


»A ti, Babilonia, te dicen máquina de la destrucción porque con tu poder destruyes la tierra. Pero yo voy a lanzarme contra ti. Te agarraré entre mis manos y te haré rodar por el precipicio; ¡te convertiré en una máquina inservible! Jeremías 51:25




Babilonia es buscar llegar a Dios con tus fuerzas, con tu torre de humanismo y buenas ideas e intenciones.
Porque la religión es humo y luces, activismo no entienden descanso. No entienden a lo que Cristo vino. Porque Babel es confusión y mezcla.
Lea lo que hizo Jesús en el día de reposo:
Lucas 13:10-17 nos dice que : "Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.
Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. 
Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. 
Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. 
Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?
Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?
Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

Jesús vino a desatar las ligaduras de impiedad, a dar agua de la fuente al que tiene hambre y sed de justicia: de que se haga la voluntad de Dios en la Tierra. Cristo vino a romper los yugos, a traer descanso al cansado, al que estuvo años dentro, día y noche, de la maquina de destrucción que es el sistema.
Sí lees esto hoy, no endurezcas tu corazón (tu entendimiento), no vaya a ser que no puedas entrar al reposo, al descanso del Padre por causa de su incredulidad.
Ser incrédulo no es no tener la fé que enseña la religión, no es la fé de las cosas que suceden mágicamente, la fé del alma, sin obediencia es decir sin que nada salga de nuestra persona.
Ser incrédulo es no creer, es ser obediente.
Si no crees en tu corazón (entendimiento) no hay arrepentimiento genuino, cambio de mente por la mente de Cristo y por tanto, cambio de comportamiento y obediencia para entrar al reposo.
Entendamos, no vamos a ser diferentes si somos lo mismo que el mundo, sino salimos de la máquina de destrucción. 


Reina-Valera 1960 Hebreos 3:7-197
Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos.
Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?
¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

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