La importancia del odre nuevo

El que conmigo no recoge, desparrama (Lucas 11:23), muy claras palabras de Jesús.
Aquí es donde entendemos lo que dice Jesús: 
"Nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden, porque el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar". (Marcos 2:22)
Si no hay un odre nuevo se estará derramando, desparramando porque el odre viejo quebrajado y endurecido no es capaz de contener lo nuevo, ni tampoco es capaz de trasvasar a otros, simplemente porque el odre viejo fue diseñado para estacionarse y quedarse en el mismo lugar asentado por años y años, mientras la Verdadera Vida está delante de sus ojos.


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