No es lo mismo ser Iglesia de la Carne que Iglesia del Espíritu



Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Reina-Valera 1960
Juan 3:6

Lo que nace de la carne, nada tiene que ver con lo nacido del espíritu.
Lo que nace de la carne busca lo de la carne, y lo que nace del espíritu se ocupa de lo del espíritu.
El Padre constituyó un cuerpo, llamado Iglesia.
Esa Iglesia, la amada, la esposa, la resucitada, es la Iglesia del Espíritu.
La Iglesia del Espíritu, es aquella que pasó por la cruz y murió. Es un cuerpo resucitado. Es un cuerpo espiritual.
Ahora bien, la mayoría conoce la llamada "Iglesia" de la Carne, formada por Miles de feligreses que participan de reuniones en templos hechos con manos de hombre, actividades, protocolos, denominaciones, subyugación al hombre y doctrinas inventadas por hombres, que fraccionan o dividen el cuerpo que debería ser uno, en miles de carteles.
Esta Iglesia, o "partes" en la que el hombre divide al pueblo de Dios, es de la carne.
¿Pero... por qué es de la carne?
Es de la carne porque no pasó por la cruz, por tanto se ocupan de cosas terrenales. Simple: No van a la única e inigualable fuente de Vida y no se sujetan a la única cabeza del cuerpo que es Cristo. 
Antes bien buscan a Dios a través de hombres, mujeres, sermones de domingo. Porque hay velos aún en sus corazones engrosados.
Viendo, no ven.
Teniendo oídos, no oyen.
ES FÁCIL DECIR SOY CRISTIANO, MOSTRANDOLO A TRAVÉS DE RITUALES O PRÁCTICAS EXTERNAS COMO ASISTENCIA A REUNIONES, OBRAS DE CARIDAD Y ORACIONES REPETITIVAS.
PERO QUE DIFÍCIL SE LE HACE A UN CARNAL, RENDIR SU "YO" (SU CARNE) Y MORIR.
Entiende esto, sin cruz y sin muerte no hay vida del espíritu, ni madurez. 
Sin muerte y sin cruz, no hay vestido nuevo.
Sin muerte y sin cruz, no hay pacto.
Sin muerte y sin cruz, no hay nuevo hombre.

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