Estás invitado a sentarte a la mesa
La palabra nacida del corazón del Padre es el verdadero alimento para los hijos. Porque no solo de pan vivimos, sino del pan que descendió del cielo... la palabra nacida de la boca de Dios.
La palabra, Cristo mismo nos nutre, nos vivifica hasta lo más profundo del ser, nos llena, nos alegra porque es el vino nuevo para los hijos.
Se experimenta una llenura, un gozo que quisieramos que muchos puedan también sentarse en la MESA DE REYES a degustar del Cordero.
Y es lo que el Padre nos mandó a hacer: convidar al banquete a todo pobre, manco, cojo y ciego que desee ser forzado a entrar por la puerta estrecha, donde el pobre que no tenía altares ni dioses en su corazón es enriquecido en su espíritu, donde lo manco y lo cojo es restaurado a su diseño para obrar y caminar conforme al espíritu, donde el ciego y sordo puede realmente VER y OIR a través de la VERDAD: CRISTO.
Por esta razón predicar el evangelio del Reino siempre será una buena noticia para los hijos... es una invitación a una fiesta, a un banquete.
En este blog, extendemos la invitación para invitarte a su Reino.
Aquí encontrarás palabras que nacen del espíritu, palabra que libera, que llena de gozo, justicia y paz, que golpea estructuras podridas y añejas, argumentos de la mente y el corazón, malicias, mañas, costumbres y vicios, palabra que también confronta, que rectifica, que transforma, que nos alinea al corazón del Padre.
A los que buscan hacer la voluntad del Padre, les decimos que la Verdad, la Palabra, el Verbo, Cristo es el verdadero alimento, para los hijos.
Él es el pan que descendió del cielo.
"Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él." Juan 6:55-56
Comer y beber de Cristo, tiene un propósito que no es engordar de conocimiento de letra muerta o fascinarte con revelación o palabras bonitas, NO, sino para que el Cristo venga a tu vida en sangre y carne, en un cuerpo como el tuyo o el mío y se haga vida en nosotros.
¡Estás invitado a la mesa! No es tarde para que vuelvas al Reino: dónde está la verdadera casa del Padre.