El peligro de caminar sólo
¡Qué peligroso cuando una persona está bajo la carne y camina sola!
Conoce de biblia, sabe de latiguillos aprendidos cuando abre su boca y se mueve en el misticismo, diciendo "el Señor me dice, Dios me muestra".
No hay temor a Dios en su boca.
Pone su confianza en sí mismo.
Lo que no sabe es que todo lo que hace y habla es engaño. Engaño de su propio corazón.
Es guiado por lo que el mismo aprueba, y lo que aprueba su carne.
Camina por lo que le conviene.
Lo gobierna su "YO"
Vive para Él mismo
Encubiertamente busca tranquilizar su conciencia con obras muertas.
Tiene asuntos inconclusos en su vida, que quiere llenar "ayudando" a otros. Y no puede ayudarse a sí mismo.
Hay inmadurez, escuchó sobre la palabra libertad y quiere hacer lo que le plazca.
Tal cual un niño, quiere hacer no hizo a su tiempo.
Necesita la foto, la exposición, busca el halago y la apariencia.
Se gloría, de todo aquello que en un hijo debe ser tomado como estiércol
Gasta sangre y tiempo en lo que no aprovecha, en cosas que come la polilla y el gusano.
Siembra para el mismo y sus deleites, gustos y placeres.
Busca lo externo.
Son fuentes sin agua y sin la Vida del Espíritu
Se apacienta a sí mismo.
Quiere ayudar a otros y no puede con su vida ni con los de su casa.
Que peligro caminar sólo...creyendo que ves y estás absolutamente ciego... creyendo que oyes y estás sordo... creyendo que estás vestido y estás realmente desnudo.
Creyendo que eres rico y eres miserable.
Que peligro prescindir de otros.
Que peligro no entender el diseño de cuerpo y propósito.
¡Que peligro caminar sólo!
Reina-Valera 1995
Jeremías 17:7-10
7. »¡Bendito el hombre que confía en Jehová, cuya confianza está puesta en Jehová!,
8. porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces. No temerá cuando llegue el calor, sino que su hoja estará verde. En el año de sequía no se inquietará ni dejará de dar fruto.
9. »Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
10. ¡Yo, Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras!»