Diferencia de predicar el evangelio desde una denominación de hombre a predicar directamente desde la libertad del Espíritu, desde lo que habla la fuente de Vida: Cristo
Te preguntarás cuál es la diferencia.
La diferencia es que un esclavo no libera a otro esclavo.
Un ciego no puede guiar a otro ciego
La razón es que son esclavos del sistema de Babilonia.
Están cautivos.
Por ser gente que no va a fuente. Que prefiere la comodidad del cautiverio y la papilla que le da en la boca un hombre cada domingo.
Simple, repiten lo que hablan ciertos "elevados" desde sus plataformas o púlpitos.
Se vuelven pozos sin agua. Sin el Espíritu. Dependientes.
No pueden predicar lo fresco, porque hay velos de carne: hombres de por medio.
Lámparas que no van al Padre a buscar aceite.
Es que su vida y entendimiento aún está cautivo de Babilonia, la ramera.
La bestia les sello la frente y su mano. Esto es mente (la frente) y su obrar, es decir su hacer, por eso les sella su mano con la marca del humanismo.
Hay lisiadez, hay dependencia, hay esclavitud al hombre. HAY CARNE.
Te preguntarás que es Babilonia. Pues Babilonia es el sistema que tiene cautivo aún a muchos hijos de Dios.
En este sistema se exalta al hombre y al humanismo: con sus buenas intenciones, doctrinas, carteles, versículos colgados sin voz fresca del Espíritu.
La iglesia que Jesucristo comenzó:
– No tuvo edificios llamados iglesias, catedrales o capillas.
– No tuvo liturgia ni orden de servicios.
– No tuvo jamás una denominación.
– No tuvo fichero de culto
– No tuvo himnario, trataditos, coros
– No tuvo escuela dominical.
– No tuvo seminarios ni institutos bíblicos ni escuelas de no sé qué
– No habían superhéroes, ni adivinos que se dicen profetas pero buscan atar las almas de la gente para fascinarlos y convertirlos en lisiados espirituales para hacerlos seguidores de ellos mismos.
No será posible escapar de Babilonia sino hasta los hijos sean capaces de captar y aprender que JESÚS PUEDE EDIFICAR SU IGLESIA SIN NINGUNA DE ESAS COSAS.
Cuando los ojos espirituales se abran, y comencemos a cuestionar el sistema de la que se dice iglesia, pero es carne pura, nos encontraremos en tremendo conflicto con quienes aún no han comprendido los engaños de Babilonia la Grande.
Hermanos con muy buena intención, y con títulos o rangos de hombre en Babilonia, lucharán por disuadirnos de nuestro "error" y contenderán para proteger las doctrinas y prácticas de ese sistema. Se nos puede clasificar como ha sucedido con nosotros de rebeldes, como engañados o aun demonizados, y hasta pueden ser inevitables las rupturas de relaciones con diversos hermanos.
Esto nos llevará a que nos rechacen, porque las búsquedas no son las mismas.
En Babilonia el hombre busca a Dios con fuerzas humanas, cada cual con su torre de Babel. Busca llegar a Dios con reuniones, títulos, rangos, sermones y actividades externas como vestimenta, obras caritativas y honra al hombre antes que a Dios.
En el Reino, el hombre busca a Cristo porque es él es Camino al Padre. Él es el honrado y adorado.
Él lo hizo todo. Él abrió camino al Padre y nos reconcilió.
Él es la fuente de Vida.
En Él hay abundancia de Pan.
Porque todo es en Él, por Él y para Él.
Un hijo de la matriz libre vive y depende de una sóla fuente: Cristo.
Habla Cristo, comparte Cristo y respira Cristo.
Sí leer esto, te dolió o te incomodó, te sugiero que analices a que fuente estás conectado/a: ¿A Babilonia o al Reino,?