Cristo, el Verbo hecho carne: Correspondencia de palabras con hechos

Cristo encarnado en un Jesús en su paso por la Tierra no hizo más que estar en los negocios del Padre, buscando y logrando la complacencia del Padre
Debemos preguntarnos: ¿A quién complacemos día a día?
¿A nosotros mismos o al Padre?
Porque muchas veces decimos si quiero hacer tu voluntad, pero tus hechos no se corresponden con eso...
¿Te has preguntado por qué? Será porque sólo escuchas un mensaje y no cala en tu corazón (entendimiento).
Entonces... ¿Por qué nos llenamos la boca hablando de Dios? 
Estimado, Dios no busca oidores ni charlatanes, busca gente dispuesta a morir por su Reino.
Adoradores en ESPÍRITU y en VERDAD.
Y te preguntarás ¿Que es morir? Morir, es morir al "Yo"... En muchas cosas podemos decir de la boca para afuera yo ya morí o cambié, pero existe un claro indicador para darnos cuenta si hemos muerto y es que ya dejamos de pensar en nosotros mismo, convirtiéndonos en lo que fue y dejo de ejemplo Jesucristo: un "fiel servidor" del Reino, un siervo que ya no busca su complacencia sino la del Padre, ya que ya no ve más allá de su nariz ni busca lo propio.
Fíjate a quién buscas complacer con tus actos, y sabrás a donde está tu corazón.
El niño, el que aún no ha muerto, aún busca su propia complacencia, sólo le importa su frío, su hambre, su sed, sus deleites, caprichos, placeres y su comodidad. Pero quien ha pasado por procesos de cruz y muerte a su "Yo", ya no busca su propia complacencia sino la del Padre.
Se convierte en un "Fiel servidor" del Reino, en un siervo fiel.

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