Cuando un hombre se convierte en velo de división

El problema es que el hombre siempre quiere enseñar a vivir a otros, y a vivir sólo te lo puede enseñar uno: El Cristo.
El maestro y autor de la Vida es uno: El Cristo.
Hasta anunciar arrepentimiento y abrir el camino, llegó el trabajo de Juan, lo que seguía era trabajo del Cristo.
Su trabajo concluyó hasta que perdió su propia cabeza, y desde ahí otra cabeza debía ocupar el lugar de la profecía.
Los apóstoles anunciaron la buena noticia e instruyeron en la Verdad: Cristo, luego de eso, solo quedaba al pueblo aprender a vivir siendo guiados por el espíritu y es así como sucede las bodas del Cordero, donde el pueblo puede unirse en matrimonio santo, con el único esposo: Cristo.
El problema es cuando el hombre interviene y se queda allí, en el medio, convirtiéndose en un velo para otros.
El problema es cuando los mensajeros, no entendienden que deben solamente dar el mensaje y después menguar, dejando que Él Cristo crezca y sea formado en otros.
El problema es cuando querés que los otros vean lo que vos ves. Querés ser oído, boca y ojo y el oído, boca y ojo pertenecen a la cabeza que es Cristo.
Siempre.
La cabeza es una y es Cristo.
Él es el que realmente Ve, Él es el que realmente oye, y habla.
Y el cuerpo? Pues es el cuerpo es el que obedece.
Por eso todo el que se sujete a la cabeza y busque su voz, podrá hacer su voluntad.


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