Cuando se conviertan el velo se quitará
No pretendas que quien quiera seguir en la carne, entienda las directivas del espíritu, pues, si hay carne hay rebeldía de escuchar lo que quiere escuchar y mover la palabra a su antojo.
El carnal, el terrenal no entiende, esto es en su corazón, en profundidad aunque asienta con la cabeza diciendo sí sí a las cosas del espíritu, lee, escucha, hace lo que le decis tal cual oveja pero no entiende, porque no le cala en el corazón.
Le hablas de dejar familia, trabajo, carrera, finanzas, en segundo plano y dice sí Señor lo haré.
Pero... ¿Pone realmente al Señor primero, dándole primacía? ¿Obra conforme a Él?
Nadie lo sabe... solo lo pueden decir y manifestar los hechos!!! los frutos!!!
Entonces hablarle de gracia a un rebelde camuflado, es precisamente darle el pretexto de ponerse él primero, viviendo para su deseo y su placer!
¿Dejo familia? Sí, el dice dejo las ligaduras familiares hasta donde yo digo, y hasta donde no me perjudique en mis transacciones y favores que alimentan mi búsquedas personales y mi placer.
¿Dejo esto, aquello? Sí, dice yo me manejo sólo y según lo que tenga ganas.
¿Asisten a un salón? Claro, siempre que no salga un mejor plan. De igual forma, asistir a una salón sin conversión es sólo un ritual, por eso los templos de ladrillo están llenos de feligreses, habiendo pocos que pregonan la iglesia primitiva dónde Cristo estaba en las casas y en las familias.
En fin, cada cual sigue viviendo para su propio deleite.
Su corazón está lejos!
Cristo abolió en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas. Pero esto es para los que andan conforme al espíritu.
Pero los que están bajo la carne, siguen bajo la ley. Porque siguen con el velo de carne en el corazón y necesariamente bajo ordenanzas, rituales y rudimentos, son esclavos de ellos mismos y de su carne, porque viven para ellos mismos. SU VIENTRE ES SU SEÑOR.
Bien escribió Pablo AÚN HASTA EL DÍA DE HOY, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero CUANDO SE CONVIERTAN AL SEÑOR, EL VELO SE QUITARÁ. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2ª Corintios 3:15-16