Cartas leídas

Somos cartas leídas 
Podemos compartir palabra genuina de gente del Espíritu pero lo cierto es que no siempre debemos ser sólo compartidores u oidores sino también hacedores. Al ocurrir esto el mensaje sería soltado sólo por algunos elocuentes o más capaces o habilidosos para hablar.
Entienda, nos fue encomendado un mensaje, algunos tendrán más elocuencia o dicción y otros no tanto, pero lo cierto es que a cada uno nos fue encomendada la tarea de predicar el evangelio y llevar la buena noticia: ¡Vuelvanse al Padre! ¡Cada cual deje sus propios caminos y vuélvase al Padre! Hay uno que murió por usted y por mí.
Esto es arrepentirse, porque el Reino ha llegado.


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